La NASA ha dado un paso emocionante con Artemis III, una misión que no solo promete llevarnos de nuevo a la Luna, sino que también está diseñada para probar las naves que nos harán sentir nuevamente ese polvo lunar bajo nuestros pies. Con los preparativos en marcha, el cohete SLS avanza hacia su gran debut. La etapa central y los potentes propulsores han sido trasladados a la plataforma de lanzamiento, listos para realizar una crucial prueba de llenado de combustible.
Una carrera espacial más reñida que nunca
Y es que no estamos solos en esta aventura. China también tiene sus ojos puestos en la Luna y la NASA lo sabe: “Esta carrera va a estar muy reñida”, reconocen desde el centro espacial. Después del éxito rotundo de Artemis II, donde se demostró que el regreso humano al satélite es posible, ahora miramos hacia adelante. Artemis III llevará a cuatro astronautas hasta la órbita terrestre para poner a prueba las maniobras necesarias antes del gran salto a la superficie lunar previsto para 2028 con Artemis IV.
Mientras tanto, los equipos técnicos están haciendo malabares con múltiples tareas: han estado trabajando duro en el cohete SLS y también han probado un prototipo de cabina diseñado por Blue Origin. Y eso no es todo; ya hemos conocido los nombres de algunos valientes astronautas que se embarcarán en esta travesía.
La fase reciente fue impresionante: izaron una imponente estructura de 65 metros usando una viga gigante hasta colocarla en la plataforma móvil. Todo esto nos lleva al día esperado cuando carguen hidrógeno y oxígeno líquidos en la etapa central durante esa esperada prueba final.
A medida que se aproxima el lanzamiento, programado para 2027, los astronautas Randy Bresnik, Frank Rubio y Andre Douglas junto al europeo Luca Parmitano estarán listos para vivir una experiencia única durante unos 14 días. Serán días intensos donde ensayarán maniobras complejas y pondrán a prueba todos los sistemas antes de aterrizar cerca del polo sur lunar.
Con cada paso que da la NASA hacia este regreso tan esperado, también se reduce el riesgo y se adquiere valiosa experiencia para futuras misiones tripuladas. Sin duda alguna, cada ensayo cuenta como un ladrillo más en este increíble viaje hacia las estrellas.

