En una emocionante jugada que promete revolucionar la computación cuántica, Google ha logrado reducir los errores en su procesador Willow hasta 40 veces. Esto no es solo un avance técnico, sino un salto significativo hacia el futuro de la tecnología cuántica.
La división de investigación conocida como Google Quantum AI ha demostrado que el llamado «cultivo de estados mágicos» realmente funciona. Este innovador método permite ejecutar operaciones cuánticas más precisas, esenciales para alcanzar esa tan ansiada computación cuántica universal.
Un hito que acerca a la realidad cuántica
A pesar de sus grandes promesas, hay un pequeño detalle que no podemos pasar por alto: crear esos estados mágicos requiere una cantidad considerable de recursos. De hecho, Google advierte que hasta un 95% del poder de un ordenador cuántico podría estar dedicado a esta tarea, lo que deja poco margen para hacer cálculos reales. Sin embargo, este esfuerzo puede valer la pena si se logran resultados útiles y prácticos.
El camino hacia este logro comenzó en 2024 cuando tres investigadores brillantes –Craig Gidney, Noah Shutty y Cody Jones– desarrollaron el mencionado cultivo. Se trata de introducir intencionadamente errores en el sistema y luego medir y desechar los defectuosos, permitiendo así generar estados mucho más puros y fiables.
Aunque este proceso todavía enfrenta desafíos técnicos importantes para ser escalable y efectivo en hardware real, ya han dado pasos significativos al alternar entre diferentes códigos de corrección. Aún queda trabajo por delante, pero la meta sigue siendo clara: construir ordenadores cuánticos capaces de resolver problemas intratables para nuestros sistemas actuales.
Dicho esto, el equipo también se encontró con algunos resultados desconcertantes durante las pruebas iniciales. La investigadora Emma Rosenfeld notó discrepancias inesperadas que desafiaban incluso nuestras leyes físicas conocidas. Después de investigar exhaustivamente, descubrieron problemas relacionados con fluctuaciones eléctricas y cambios térmicos en el laboratorio. Pero no se rindieron; ajustaron su enfoque e implementaron nuevos métodos que mejoraron significativamente su fiabilidad.
A medida que avanzan hacia adelante, Google Quantum AI está convencido de que están cerca de conseguir un ordenador cuántico útil y eficaz para resolver enigmas complejos a los que hoy nos enfrentamos. La emoción está servida; estamos ante una era donde lo imposible podría volverse posible gracias a estos avances.

