En un giro que muchos ya esperábamos, Facebook e Instagram han decidido poner el freno y dar un paso al frente en la protección de nuestros adolescentes. Tras alcanzar un acuerdo con fiscales de Estados Unidos, Meta ha pactado trece nuevas medidas que buscan blindar la experiencia de los menores en sus redes sociales. Y es que, ¿quién no ha sentido la preocupación ante el uso desmedido de estas plataformas por parte de nuestros chicos?
Medidas concretas para una navegación más segura
Este 26 de agosto, se anunciaron cambios significativos: desde límites de tiempo hasta restricciones nocturnas. Así es, ahora los menores tendrán un tope diario de dos horas para usar Facebook e Instagram, y solo podrán eliminar esa restricción con el consentimiento de sus padres. Además, las noches serán sagradas; entre medianoche y seis de la mañana habrá un modo nocturno que impedirá su uso.
Pero eso no es todo. Durante las horas escolares, se activará otro modo que silenciará las notificaciones y les permitirá concentrarse mejor en sus estudios. Imagínate lo útil que sería eso para evitar distracciones en clase. También se introducirá un aviso cada quince minutos o cuando superen los 60 o 90 minutos de navegación continua.
A nivel contenido, los adolescentes podrán elegir no ver recomendaciones algorítmicas y desactivar la reproducción automática de vídeos. ¡Al menos así evitarán caer en ese bucle interminable! Además, se eliminarán los likes y reacciones en publicaciones públicas, algo que muchos ven como una presión innecesaria.
Por si fuera poco, Meta también quiere asegurarse de que lo que ven sea apropiado para su edad. Los padres tendrán voz en esto gracias a nuevas herramientas de supervisión y recibirán alertas si sus hijos interactúan con cuentas sospechosas.
Meta afirma estar comprometida a mantener estas medidas durante diez años y espera que se conviertan en un estándar dentro del sector. Sin embargo, ¿será suficiente? Solo el tiempo dirá si estas acciones son realmente efectivas o si son solo parches temporales ante una crisis más profunda sobre cómo manejamos el mundo digital hoy.

