Cuando usamos Windows, ya sea la versión 10 o 11, no solo estamos manejando un sistema operativo; estamos dejando un rastro de información que Microsoft recoge sin que nos demos cuenta. ¿Te has preguntado alguna vez qué datos se almacenan sobre nosotros? Desde detalles técnicos hasta nuestras actividades diarias, es hora de abrir los ojos y entender qué está pasando.
¿Qué información recopila realmente Windows?
Primero hay que distinguir entre dos tipos de datos: los diagnósticos requeridos y los servicios requeridos. En el primer grupo, se encuentra la información mínima necesaria para que el dispositivo funcione correctamente. En el segundo, están aquellos datos que se recogen cuando estamos conectados a Internet y en la nube. Por ejemplo, desde la configuración del dispositivo hasta errores del sistema, todo queda registrado.
Y aunque algunos de estos datos son inevitables, hay otros sobre los que podemos tener cierto control. Microsoft lo presenta como algo esencial para mejorar nuestra experiencia, pero ¿realmente necesitamos compartir tanto? Esto incluye el historial de navegación en Microsoft Edge o incluso lo que escribimos y dictamos en voz alta. Una vez más nos preguntamos: ¿es esto necesario?
Aquellos usuarios de Windows 10 deben estar especialmente atentos. Un reciente estudio advierte sobre los riesgos de no actualizar a Windows 11; quizás sea una excusa más para captar nuestra información personal.
Afortunadamente, si queremos poner un freno a esta recolección masiva de datos opcionales, solo necesitamos ir a Configuración – Privacidad y seguridad – Diagnóstico y comentarios. Desde ahí podemos desactivar la opción «Enviar datos de diagnóstico opcionales». Es un pequeño paso hacia recuperar algo de nuestra privacidad en este mundo digital tan intrusivo.

