El Samsung Galaxy Watch9 ha llegado para ocupar un lugar destacado entre los relojes inteligentes Android. Tras diez días de uso intensivo, puedo afirmar que se trata de uno de los más completos del mercado. Sin embargo, no todo brilla como debería y hay una pega que resulta difícil de ignorar.
A primera vista, el Galaxy Watch9 es un dispositivo que destaca por su rendimiento. La velocidad es impresionante, la pantalla cautivadora y la cantidad de información sobre salud y deporte que ofrece es realmente completa. Además, su integración con el ecosistema Android sigue siendo uno de sus puntos fuertes.
Un diseño cómodo pero sin chispa
Hablando del diseño, Samsung ha decidido mantener la estética del año pasado, apostando por una forma circular rodeada de líneas cuadradas. Aunque esto le confiere un aire elegante y lo diferencia de muchos rivales, personalmente me parece algo sobrio. Si bien es cómodo incluso después de varias horas y se adapta bien a la muñeca durante la noche, le falta ese toque especial que lo haga destacar.
La correa es otro punto a favor; suave al tacto y fácil de ajustar gracias a su hebilla tradicional. Pero tengo que admitir que echo en falta una corona giratoria para navegar por la interfaz; sería mucho más práctico en un dispositivo tan compacto.
Y aquí va una pequeña crítica: el botón superior debería hacer más cosas. Regresar a la pantalla principal está muy bien, pero ¿por qué no aprovecharlo mejor? Esos pequeños detalles pueden ser irritantes cuando uno espera que funcionen como deberían.
Pantalla brillante y visibilidad inmejorable
A pesar de las críticas al diseño, no se puede negar que la pantalla es espectacular. Samsung tiene años de experiencia fabricando paneles excepcionales y esta vez no decepciona: los colores son vibrantes y la visibilidad bajo el sol español es sobresaliente. Consultar notificaciones o iniciar entrenamientos mientras paseas bajo el sol no supone ningún problema.
Eficiencia potente pero autonomía débil
El rendimiento también ha dado un salto hacia adelante respecto a su predecesor; todo responde rápidamente y las animaciones son fluidas. Sin embargo, aquí viene el gran dilema: si eres alguien que hace ejercicio casi a diario, prepárate para cargarlo todos los días. En 2026, esto resulta complicado de aceptar en un smartwatch premium.
No solo tienes que encontrar tiempo para cargarlo cada día—una tarea nada sencilla—sino que además la carga es lenta. Cuando comparas este aspecto con otros fabricantes que ofrecen autonomías mucho mayores, te preguntas qué está pasando aquí.
Un reloj versátil pero con precio elevado
Pese a sus fallos en autonomía y algunos detalles menores en el diseño e interfaz, el Galaxy Watch9 sigue siendo una opción excelente para quienes buscan registrar actividades físicas sin complicaciones excesivas. Pero eso sí: tendrás que desembolsar entre 409 euros (versión Bluetooth 40 mm) hasta 439 euros (44 mm). No estamos ante grandes innovaciones respecto al modelo anterior; más bien se trata de mejoras sutiles centradas en rendimiento y salud.
En resumen, aunque este reloj cumple con muchas expectativas—excelente pantalla y buena integración—el hecho de tener que pensar cada día cuándo cargarlo deja una sombra sobre toda la experiencia.

