Telefónica ha dado un paso importante en su misión por reducir la huella que deja en nuestro planeta. ¿Y cómo lo ha hecho? Pues recuperando más de cuatro millones de dispositivos, desde routers hasta móviles, con la intención de darles una segunda oportunidad a través de la reutilización y el reciclaje. En el año 2025, lograron que un asombroso 95% de los residuos generados tuvieran un destino mejor que acabar tirados a la basura.
Un reto necesario en tiempos difíciles
En un contexto donde la industria tecnológica crece como si no hubiera un mañana, es esencial poner freno al consumo desmedido. ¿Quién no tiene una montaña de cables y cargadores olvidados en casa? Y ni hablar de los routers que cambiamos cada vez que cambiamos de compañía. Este ciclo insostenible nos está costando caro, no solo a nosotros, sino también al medio ambiente.
La realidad es alarmante: según datos recientes de Naciones Unidas, estamos generando cerca de 62 millones de toneladas al año en residuos electrónicos y se espera que esta cifra siga subiendo. De esos residuos, ¡un millón proviene solo de España! Esto es una locura si pensamos que son casi 20 kilos por persona.
Pero aquí llega Telefónica con su propuesta: más del 75% de los equipos recuperados se reutilizaron y el resto se recicló correctamente. En este sentido, más de 780.000 unidades fueron reutilizadas solo en equipamiento de red. Hablamos también de móviles; recogieron unas 95 toneladas y dieron nueva vida a más de 357.000 dispositivos.
Apostar por la reutilización no es solo una cuestión económica; es una necesidad imperiosa para preservar nuestro entorno. Y aunque reciclar siempre será importante, hacerlo tarde no sirve para cambiar las cosas desde sus cimientos. Es clave diseñar productos duraderos y fáciles de reparar desde el principio.
Mientras tanto, Europa va marcando el camino con regulaciones como la Directiva sobre el derecho a reparar, que entrará en vigor pronto. Con esta normativa se busca facilitar que reparen nuestros gadgets antes que desecharlos sin pensar dos veces.
Tener un futuro libre de residuos parece aún lejano, pero iniciativas como las propuestas por Telefónica nos dan esperanza y muestran que sí se pueden hacer las cosas diferentes. Solo hay que quererlo.

