En un giro inesperado que parece sacado de una película, Nokia, ese gigante que un día dominó el mundo de la telefonía móvil, vuelve a brillar en el panorama tecnológico. ¿La razón? El boom de los centros de datos y la inteligencia artificial (IA), un combo que ha llevado a esta empresa finlandesa a recuperar su trono como la más valiosa de Finlandia después de 15 años.
Las cifras son impresionantes: en lo que va del año, las acciones de Nokia han subido un 124 %, y un asombroso 163 % en el último año. Este resurgir no solo se traduce en números; es una clara señal del renovado interés y confianza que los inversores tienen en su nueva estrategia a largo plazo. En concreto, Nokia está enfocándose en mejorar su división de infraestructuras para convertirse en uno de los principales proveedores mundiales de fibra óptica y redes IP, elementos cruciales para alimentar esos centros donde se gesta el futuro digital.
Crecimiento imparable y alianzas estratégicas
A medida que avanza 2026, Nokia presenta resultados sobresalientes. Su negocio relacionado con la IA y servicios en la nube ha visto crecer su facturación interanual un 49 %, alcanzando los 350 millones de euros solo en el primer trimestre. Además, han recibido pedidos por valor de 1.000 millones. Justin Hotard, CEO de Nokia, no ha dudado en afirmar que la demanda global está “acelerándose significativamente”. No hay duda: están apostando fuerte por este nuevo camino.
En medio del cambio hacia redes fijas tras una desaceleración del mercado 5G, Nokia decidió adquirir Infinera por unos 2.000 millones. Esta jugada no solo refuerza su presencia en Norteamérica; también les permite posicionarse como el segundo proveedor mundial detrás del titán Huawei.
No obstante, quizás el movimiento más sorprendente fue aliarse con Nvidia. Con una inversión masiva y un acuerdo estratégico firmado recientemente, ambos gigantes están listos para liderar la transición hacia nuevas tecnologías como las redes AI-RAN y 6G.
Pero todo esto no surge solo por mérito propio; hay factores geopolíticos jugando a favor. La desconfianza hacia empresas chinas como Huawei ha abierto oportunidades para Nokia dentro y fuera del continente europeo. Así es como se han asegurado importantes contratos con gobiernos e instituciones clave.
Aunque los analistas son cautelosos sobre si Nokia podrá mantenerse al ritmo marcado por las expectativas del mercado, lo cierto es que estamos ante una historia fascinante: el regreso triunfal de un ícono tecnológico dispuesto a demostrar que todavía tiene mucho que ofrecer.

