En un ambiente cargado de emociones, los astronautas Nick Hague, Suni Williams y Butch Wilmore ofrecieron una rueda de prensa en Houston tras su regreso a la Tierra. El evento fue un claro reflejo del viaje que vivieron, un periplo que no estuvo exento de dificultades. Wilmore y Williams, los valientes exploradores del espacio, se mostraron sinceros al confesar que sienten una responsabilidad compartida por los contratiempos que enfrentaron durante su misión.
La vuelta a casa y el deseo de volver a volar
A pesar de las adversidades, ambos astronautas no dudan en afirmar que volverían a subirse al Starliner sin pensarlo dos veces. La razón es clara: están decididos a solucionar todos los problemas detectados. «Vamos a rectificar todos los problemas que encontramos. Vamos a arreglarlo. Vamos a hacer que funcione», expresó Wilmore con firmeza.
En un momento de autorreflexión, este experimentado astronauta añadió: «Empezaré a señalar con el dedo y me echaré la culpa a mí. Podría haber hecho algunas preguntas y las respuestas podrían haber cambiado las tornas». Con esta declaración, dejó claro que en este mundo espacial, todos tienen su cuota de responsabilidad.
La historia detrás de su misión es fascinante: pasaron nada menos que 286 días flotando entre estrellas, mucho más tiempo del previsto. Su vuelo inaugural con Boeing comenzó el 5 de junio y se convirtió en una travesía épica cuando fallaron los propulsores y surgió una fuga de helio.
Finalmente, la NASA decidió transferirlos a SpaceX para garantizar su regreso seguro después de evaluar lo riesgoso que era traerlos nuevamente en el Starliner.
Aún hoy, la incertidumbre persiste; según la NASA, aún no logran entender qué causó esos fallos técnicos. Pero hay esperanza: si logran resolver esos problemas, Wilmore asegura que “el Starliner estaría listo para despegar” pronto.