En una jornada marcada por la tensión internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado claro que, para Irán, ya no hay vuelta atrás. Este martes, en un mensaje directo desde su red social, afirmó que los iraníes «quieren hablar» ahora que su mando se ha desmoronado. Sin embargo, Trump no se cortó en advertirles: «¡Demasiado tarde!».
La situación es crítica. Según él, las defensas aéreas y hasta el líder supremo de Irán han desaparecido del mapa. ¿Y qué hace Trump? Se apoya en una columna de opinión del prestigioso ‘The Washington Post’, donde lo pintan como el hombre que está cerrando un capítulo oscuro que comenzó hace 47 años con la toma de la Embajada estadounidense en Teherán.
Caminos hacia la paz o hacia más guerra
A medida que los ecos de esa columna resuenan, también nos llegan noticias inquietantes: cerca de 800 muertos tras recientes ataques lanzados por EE.UU., incluidos altos mandos iraníes. Trump asegura que esto es solo el comienzo; anticipa una «gran ola» de acciones militares que podría extenderse durante semanas. «Estamos eliminando las amenazas intolerables de este régimen enfermo», repite con firmeza.
Mientras tanto, Europa se mantiene al borde del asiento. Francia, Alemania y Reino Unido están listos para atacar las instalaciones militares iraníes si la situación lo requiere. En este clima de incertidumbre y promesas bélicas, la pregunta persiste: ¿realmente estamos ante un camino hacia una paz duradera en Oriente Próximo o simplemente ante un nuevo ciclo de violencia?

