Imagina un pequeño robot llamado Rosalind Franklin, listo para aventurarse en el misterioso planeta rojo. La Agencia Espacial Europea (ESA) está a punto de lanzar esta increíble misión, parte del programa ExoMars, con un objetivo claro: descubrir si alguna vez hubo vida en Marte.
Este rover no es cualquier máquina; cuenta con un taladro y sofisticados instrumentos científicos que le permitirán perforar hasta dos metros en la superficie marciana. Su tarea será recoger muestras y analizarlas en su propio laboratorio, buscando huellas de vida pasada. ¡Es como ser un detective espacial!
Colaboración internacional y retos por superar
Aún hay algunos obstáculos por delante. Aunque se tiene previsto que el rover aterrice en 2030, actualmente no cuenta con un vehículo que lo lleve hasta allí. La NASA está trabajando arduamente para conseguir un proveedor comercial estadounidense que pueda hacer realidad este sueño, después de que la guerra ruso-ucraniana complicara las colaboraciones anteriores.
A pesar de estos desafíos, ya hay una fecha tentadora: 2028 podría ser el año clave cuando Marte y la Tierra se alineen perfectamente para el lanzamiento. Esta misión no solo involucra a grandes empresas como Thales Alenia Space o Airbus Defense and Space, sino también a varias compañías españolas como SENER, encargada de desarrollar sistemas cruciales para garantizar que todo funcione a la perfección.
SENER diseñará componentes esenciales como el tren de aterrizaje y antenas de comunicación, mientras que otras empresas se encargarán del control de los paneles solares y otros mecanismos vitales del rover. En definitiva, estamos ante una colaboración donde cada pieza es fundamental.
Pensar en todo lo que puede descubrir este pequeño explorador nos llena de emoción; su trabajo complementará al Trace Gas Orbiter, lanzado en 2016, creando así un panorama más completo sobre la atmósfera marciana. Gracias a estas misiones tan ambiciosas, podremos acercarnos más a responder esa eterna pregunta: ¿estamos solos en el universo?