Desde hace poco más de un año, el submarino S-81 Isaac Peral se ha convertido en un símbolo de la tecnología militar española. Este lunes, el golfo de Cádiz y la costa sur andaluza se visten de gala para acoger las maniobras Dynamic Mariner/Flotex-25, los ejercicios más ambiciosos que la OTAN tiene previsto realizar en 2025. Y con más de 4.000 militares, 30 buques de guerra y una veintena de cazas y helicópteros desplegados, ¡la atención se centra en nuestro querido S-81!
Un submarino que marca la diferencia
Pero no se trata de un submarino cualquiera; el S-81 es el primero diseñado y construido íntegramente aquí, en España, en los astilleros de Navantia en Cartagena. Botado en 2021 y oficialmente entregado a Defensa este noviembre pasado, ahora tiene su primera gran oportunidad internacional. Durante estas maniobras, tendrá que demostrar sus avanzados sistemas de combate y su capacidad para operar sin ser detectado, gracias a su diseño que minimiza su firma acústica.
Este submarino no solo es un hito tecnológico por su construcción nacional; también puede lanzar misiles contra objetivos terrestres e instalar minas inteligentes bajo el agua. Su innovador sistema AIP le permite estar sumergido más de tres semanas sin necesidad de salir a superficie. Eso sí que es mantenerse al margen del radar.
La historia detrás del S-81 ha sido larga y llena de retos. Aunque comenzó a gestarse en los años 90, fue en 2004 cuando se dio luz verde al proyecto con la idea inicial de construir cuatro submarinos por unos 2.300 millones de euros. Pero como suele pasar con estos proyectos ambiciosos, no todo salió según lo planeado. Un error serio hizo que el primer prototipo pesara más y no pudiera emerger como debería; esto obligó a rediseñar completamente el casco del barco.
A pesar de las dificultades y los retrasos que han duplicado el coste total hasta casi 4.500 millones, el S-81 ha emergido como un símbolo poderoso no solo para nuestra Armada sino también para nuestra industria tecnológica e industrial. Está claro que hay mucho orgullo detrás del nombre Isaac Peral: un pionero español que sentó las bases para lo que hoy estamos viviendo.