En los últimos días, las memecoin han cobrado una popularidad sorprendente en Argentina, todo gracias a la intervención del presidente Javier Milei. El pasado 14 de febrero, este político decidió dar un empujón al token $LIBRA, asegurando que ayudaría a «incentivar el crecimiento de la economía argentina». Sin embargo, su anuncio en la red social X (anteriormente Twitter) no solo generó revuelo, sino también más de 100 denuncias por lo que muchos consideran una estafa.
Poco después, Milei reculó y admitió que no había promocionado realmente $LIBRA y que no se haría responsable por aquellos inversores que quedaron con las manos vacías tras el desplome inesperado del activo. De un precio inicial de 0,3 centavos de dólar, esta criptomoneda alcanzó un pico deslumbrante de 5,54 dólares antes de caer como un castillo de naipes a los actuales 0,0006 centavos. Esta historia nos recuerda el fenómeno similar que ocurrió cuando Donald Trump lanzó su propia memecoin; en cuestión de días pasó de tener una capitalización estratosférica a perder más del 50% de su valor.
¿Qué son realmente las memecoin?
Las memecoin son criptomonedas creadas para aprovechar el entusiasmo colectivo alrededor de personajes públicos o fenómenos virales. Pero aquí viene lo interesante: carecen prácticamente de utilidad económica real y se comportan más como coleccionables digitales sin propósito serio. Como cualquier otra criptomoneda, utilizan tecnología blockchain para operar sin control centralizado. Pero ojo con sus características: están inspiradas en memes populares y personajes reconocibles; suelen ser volátiles; y dependen completamente del apoyo comunitario para tener éxito.
A diferencia de monedas digitales más serias como Bitcoin o Ethereum, las memecoin están destinadas principalmente a la especulación y pueden desvanecerse tan rápido como aparecen. En este sentido, el escándalo reciente protagonizado por Milei es solo otro ejemplo claro del peligroso juego que implica lanzarse al abismo cripto sin paracaídas. Su caso resuena especialmente entre quienes critican estas prácticas como meras estafas disfrazadas bajo un halo humorístico.
No solo Milei está en el centro del huracán; otros políticos también han entrado en este juego arriesgado. Por ejemplo, Faustin-Archange Touadéra, presidente de la República Centroafricana, presentó recientemente su propia memecoin buscando mejorar la imagen internacional del país. Sin embargo, esta iniciativa terminó sufriendo caídas dramáticas similares a las vistas en otras ocasiones.
Así que aquí estamos nosotros: ¿será esta locura cripto una burbuja lista para estallar o simplemente una moda pasajera? Lo cierto es que mientras algunos ríen y juegan con estos activos volátiles como si fueran chistes fugaces en Internet, otros están perdiendo dinero real y quedándose con promesas vacías. Al final del día, debemos preguntarnos quién se queda con los beneficios cuando todo esto se convierte en humo.