Un juzgado en Palma ha decidido investigar a la cúpula de PortsIB por sospechas de irregularidades en relación con la instalación de campos de boyas. Y es que, cuando hablamos de gestión pública, cada día parece más evidente que algunos no están jugando limpio. La situación nos lleva a preguntarnos: ¿hasta dónde puede llegar la ambición y el deseo desmedido por controlar nuestros espacios naturales?
Un mar de dudas
Las Balears son un paraíso, pero también un campo de batalla donde la masificación turística se siente a cada paso. Este episodio con PortsIB es solo una muestra más del problema del monocultivo turístico que amenaza nuestro litoral. En medio del caos y las irregularidades, nosotros, los ciudadanos, debemos mantenernos alerta y exigir transparencia.
No podemos permitir que los intereses privados tiren a la basura lo que tanto valoramos. La naturaleza es nuestra herencia y merece ser cuidada como tal. Así que aquí estamos, atentos al desenlace de esta historia que nos afecta a todos.

