La situación en Formentera se vuelve cada vez más tensa. Cort ha comenzado a desmantelar elementos de la acampada que, desde hace meses, se han convertido en un símbolo de resistencia y lucha por el derecho a un hogar. Mientras tanto, el alcalde Martínez no ha dudado en hacer sonar las alarmas al amenazar con multas para aquellos que persistan en esta forma de protesta.
Una lucha por el futuro
En medio de todo esto, solo una persona se ha acercado a pedir ayuda para acceder a una vivienda digna. Diez mil euros es lo que necesita, una cantidad irrisoria comparada con los millones que se mueven en el sector turístico. Y es que hay algo que nos duele: esta isla está siendo devorada por un monocultivo turístico que nos deja sin espacios y sin opciones reales.
No podemos permitir que el xaletismo y su voraz consumo de recursos sigan arrasando nuestra tierra. Según los datos, mientras el uso del agua para la agricultura cae un 27%, el consumo para las urbanizaciones disparadas aumenta un 32%. Es hora de reaccionar y exigir cambios antes de tirar a la basura lo poco que queda de nuestra esencia como comunidad.

