La situación en Eivissa se torna preocupante. Mientras muchos miran hacia otro lado, la realidad nos grita que no podemos seguir ignorando los efectos devastadores del cambio climático. Desde el aumento del nivel del mar hasta la pérdida de biodiversidad, las consecuencias son palpables. La idea de ‘ordenar la humedad’ como solución parece más un parche que una respuesta seria a un problema que nos afecta a todos.
Inversiones necesarias para un futuro sostenible
Imaginemos por un momento lo que significaría priorizar inversiones reales en infraestructuras de emergencia frente a medidas superficiales. Un 45% de las personas sin hogar en las Balears tienen empleo, y eso debería hacer saltar todas nuestras alarmas. Es inaceptable que pagar 200 euros por un lugar donde dormir, sin baño y compartido con decenas de personas, sea la norma. Este es solo uno de los muchos ejemplos que demuestran cómo nuestra sociedad está fallando.
No podemos seguir permitiendo que el monocultivo turístico arrase con nuestros recursos naturales ni con nuestras comunidades. Las advertencias sobre el riesgo inminente de perder Cala Estància antes del 2050 son más que alarmantes; son una llamada a despertar y cambiar nuestro rumbo antes de que sea demasiado tarde.
En fin, ya es hora de dejar atrás el negacionismo climático y asumir nuestra responsabilidad. Porque si no lo hacemos ahora, ¿cuándo? Está claro que este es un tema que nos toca a todos y cada uno debemos tomar partido para asegurar un futuro viable para nuestras islas.

