En Palma, los comerciantes no están dispuestos a quedarse de brazos cruzados. La reciente noticia sobre el recorte del 82% en las plazas ORA ha generado una ola de descontento que resuena por las calles del centro. ¿Cómo es posible que se tomen decisiones tan drásticas sin tener en cuenta la voz de quienes día a día luchan por mantener sus negocios a flote?
Un panorama desolador para el comercio local
No podemos ignorar que esta decisión va a afectar profundamente al pequeño comercio, ya de por sí golpeado por la crisis y la competencia desleal. Tal como dijo un comerciante: «El comercio no puede enterarse cuando la decisión ya está tomada; necesitamos ser parte del proceso». Y es que este tipo de cambios parecen hechos a medida para favorecer a unos pocos, mientras el resto tiene que conformarse con lo poco que queda.
Aparte, los transportistas están preocupados. La subida del recargo por combustible solo encarecerá aún más los productos en nuestras islas. En un lugar donde todo ya cuesta un ojo de la cara, ¿realmente queremos seguir tirando nuestra economía por la borda? Cada vez parece más claro que debemos unir fuerzas y hacer oír nuestra voz.

