En una noche que debería haber sido tranquila, la oscuridad se tornó peligrosa en Inca. Un grupo de cinco encapuchados atacó sin piedad a tres jóvenes migrantes que, desafortunadamente, se encontraban durmiendo en la calle. Estos chicos no solo fueron víctimas de un robo; sufrieron una paliza brutal, una situación que nos hace cuestionar qué está pasando en nuestra sociedad.
La voz de los afectados
Ben Amics, un colectivo comprometido con la defensa de los derechos humanos, ha denunciado esta acción como «prácticas intolerables» y ha hecho un llamado a todos nosotros para reflexionar sobre el clima de violencia que se vive. Mientras tanto, las autoridades parecen estar más centradas en otros temas y dejan pasar situaciones tan graves como estas.
Y es que no podemos quedarnos indiferentes ante lo ocurrido. No es solo un problema de seguridad; es un reto social que nos interpela. ¿Hasta cuándo permitiremos que este tipo de agresiones continúen? Necesitamos respuestas y acciones efectivas. La Delegación del Gobierno parece mirar hacia otro lado cuando se le pide desmantelar campamentos o abordar el tema del alquiler, mientras los ciudadanos seguimos sufriendo las consecuencias.
Así es nuestra realidad: cada vez más alarmante y desesperante. Y aunque algunos intentan ignorarlo, cada acto violento nos afecta a todos como comunidad. Es momento de alzar la voz y exigir un cambio real.

