En Menorca, la lengua no es solo un idioma, es parte de nuestra identidad. Por eso, después de un tiempo complicado donde muchos sintieron que el catalán estaba en peligro, han vuelto los talleres destinados a mantener viva nuestra lengua. Esta iniciativa no solo busca enseñar, sino también reivindicar lo que somos.
Discriminación y lucha lingüística
Ayer en la Policlínica Miramar, la situación dio un giro inesperado cuando un paciente fue acusado de «racista» por simplemente comunicarse en catalán. Este incidente refleja una realidad preocupante: la discriminación lingüística sigue presente en nuestro día a día. La frustración se siente en el aire; ¿acaso hablar nuestra lengua nos convierte en sospechosos?
Mientras tanto, el Govern ha decidido normalizar la contratación excepcional de interinos sin conocimientos de catalán. Esto suena a una jugada maestra para diluir aún más nuestra cultura. Como si dijéramos que ser parte de esta comunidad ya no importa tanto como cumplir con otros requisitos.
No podemos quedarnos callados. La lucha por nuestros derechos lingüísticos es vital. ¡Es hora de tomar acción! Desde los talleres hasta las protestas, cada pequeño esfuerzo cuenta y nos acerca más a recuperar lo que es nuestro.

