En una decisión que ha dejado a muchos con la boca abierta, el emblemático Born de Ciutadella ha regresado a su antiguo rol como cotxeria. Después de más de un año en el que los viandantes pudieron disfrutar de este espacio sin coches, parece que la historia se repite y las prioridades vuelven a estar, como siempre, en el asfalto.
Los vecinos no han tardado en alzar la voz. «¿Acaso nuestras calles no merecen ser disfrutadas?», se pregunta uno de ellos mientras observa cómo las ilusiones peatonales se desvanecen ante el ruido del motor. La sensación es clara: un retroceso en lo que podría haber sido un avance hacia una ciudad más habitable.
La lucha por espacios comunes
Durante estos meses, el Born se había transformado en un lugar donde familias y amigos podían pasear tranquilos, lejos del tráfico. Pero ahora, con este cambio radical, muchos sienten que se está tirando a la basura el esfuerzo por crear un ambiente más acogedor y seguro.
A medida que las reservas de agua caen al 38% en las Baleares y otros problemas sociales aparecen en escena, la gestión urbana sigue dejando mucho que desear. Y lo peor es que esto no es solo una cuestión local; refleja una tendencia preocupante en toda España donde los intereses económicos parecen primar sobre el bienestar ciudadano.
No podemos quedarnos callados ante esto. Es momento de unir fuerzas y reclamar nuestros derechos como ciudadanos para disfrutar del espacio público sin miedo ni obstáculos.

