En un giro que muchos esperábamos, el Govern ha decidido poner coto a la venta de bebidas energéticas a los menores. Sí, esas latas llenas de cafeína y azúcar que se han convertido en un peligroso compañero de nuestros adolescentes. ¿Hasta cuándo íbamos a permitir que nuestros jóvenes se alimentaran de este cóctel explosivo? Ahora, por fin, podemos respirar aliviados. Pero no solo eso; también se ha prohibido el uso recreativo del gas del risa, una medida que venía siendo solicitada por numerosos grupos de salud. Sin duda, una victoria para quienes llevamos tiempo alertando sobre estos peligros.
Un futuro más seguro para nuestros jóvenes
A veces parece que la administración actúa con lentitud ante problemas evidentes, pero hoy celebramos este cambio. Nos preocupan nuestras calles, nuestras plazas y sobre todo, el bienestar de nuestros hijos. Muchos recordarán cómo hace unos años la preocupación por la salud mental y física de nuestros jóvenes era un grito ahogado en medio de tantos debates vacíos.
Como dice Ana García, madre y activista: “Esto es solo el principio; necesitamos seguir luchando para crear un entorno más saludable”. Y es cierto: aunque hemos avanzado un paso importante, queda mucho camino por recorrer. La comunidad debe mantenerse alerta y exigir más cambios que protejan a nuestras generaciones futuras.

