En un acto que clama por justicia y memoria, el PSIB ha exigido la inmediata apertura del columbario en el cementerio de Palma. Este lugar guarda las restos de 200 represaliados del franquismo, y es hora de darles la dignidad que merecen.
Una herida que necesita cerrar
Es inaceptable que, en pleno siglo XXI, sigamos ignorando a quienes sufrieron por sus ideales. La historia no se puede tirar a la basura. El monolito de Maó ya forma parte del Catálogo de elementos contrarios a la memoria democrática; ahora nos toca actuar aquí, donde nuestros propios vecinos descansan sin el respeto debido. ¿Cuánto más tenemos que esperar para reconocer su sufrimiento?
Recientemente, hemos visto inauguraciones como el Racó de la Memòria en Algaida, donde se busca recordar y dignificar a estas almas olvidadas. Y es que no solo es una cuestión política; es un deber moral que tenemos como sociedad. Si queremos construir un futuro mejor, debemos enfrentar nuestro pasado con valentía.

