Este mes de julio ha pasado a la historia, y no precisamente por ser un recuerdo agradable. Las Baleares han batido el récord de calor, convirtiéndose en el mes más caluroso jamás registrado en nuestra querida isla. No podemos ignorar lo que esto significa para nuestro entorno, nuestra gente y nuestro futuro. En un verano donde los termómetros han superado límites impensables, nos encontramos ante una realidad que exige nuestra atención.
Cambio climático: ¿hasta cuándo vamos a mirar hacia otro lado?
La situación se vuelve aún más alarmante si consideramos las predicciones: se espera que las olas de calor sean cada vez más frecuentes hasta 2050. Y mientras nosotros disfrutamos del sol en la playa, otros luchan por recuperar espacios que han sido invadidos por hoteles de lujo. ¿Acaso no nos damos cuenta de lo que estamos tirando a la basura? Es tiempo de reaccionar.
En medio de este caos climático, también hemos perdido grandes referentes como Salvador Martínez, un incansable defensor del pacifismo en Mallorca. Su ausencia nos deja huérfanos de voz crítica en una sociedad cada vez más indiferente.
Y qué decir sobre el Gobierno… Con sus promesas vacías y su falta de respuestas ante grupos como GOB y Terraferida, parece que solo buscan mirar hacia otro lado mientras nosotros seguimos padeciendo las consecuencias.
No podemos permitir que nuestros mares y paisajes se conviertan en un mero decorado turístico. Como dice Tomeu Penya: «Estoy muy triste. Nunca hubiera imaginado que el futuro de Mallorca sería así». Es momento de unirnos y exigir cambios reales antes de que sea demasiado tarde.

