El pasado sábado, la comunidad de Campos se unió en una cadena humana impresionante, dejando claro que el Trenc no se toca. Alrededor de 10.000 personas se dieron cita para enviar un mensaje contundente a la presidenta del Govern, Marga Prohens. Pero lo que comenzó como una manifestación pacífica pronto se vio empañada por la intervención inesperada de la batlessa del municipio.
Un grito en defensa del territorio
En medio de la lectura del manifiesto, la batlessa irrumpe, generando revuelo entre los presentes. Muchos asistentes no podían creer lo que veían: un acto tan simbólico interrumpido por quien debería ser su aliada. La indignación era palpable; ¿cómo es posible que quienes están llamados a defender nuestros intereses actúen así?
A raíz de este episodio, los trabajadores de IB3 alzaron la voz para denunciar que sus directivos habían manipulado información sobre esta crucial protesta. No es solo una cuestión de comunicación, es un ataque directo a la verdad y a la voz de una ciudadanía comprometida con su entorno.
Y mientras esto sucede, desde el Gobierno español califican el procedimiento contra Begoña Gómez como “errático y anómalo”. Un espectáculo lamentable que nos hace cuestionar qué rumbo estamos tomando.

