La tensión está en el aire en Pere Garau, donde los vecinos no pueden más con la oleada de coches abandonados que inundan las calles. Esta situación ha llegado a oídos del Ayuntamiento, que ha decidido contestar a Orgull Llonguet. «No se han presentado a la convocatoria», dicen desde Cort, como si eso justificara todo lo que está ocurriendo. Pero, ¿acaso es suficiente?
Las voces de una comunidad cansada
Y es que la voz de los ciudadanos resuena cada vez más fuerte. Las últimas decisiones de Orgull Llonguet sobre Canamunt y Canavall han dejado claro un mensaje: «Dejamos las armas, pero nunca la lucha». ¡Y qué razón tienen! La lucha por preservar lo nuestro no cesa y hay quienes prefieren mirar hacia otro lado.
Aunque desde Cort intentan mantener el control de la narrativa, muchos se preguntan si están realmente escuchando las preocupaciones de sus ciudadanos. En medio de esto, otras noticias surgen: rescates por parte de los bomberos y polémicas sobre leyes que facilitan el monocultivo turístico mientras nuestras playas son testigos silenciosos del deterioro.
Así estamos, entre luchas y denuncias, con un futuro incierto pero con muchas ganas de seguir adelante. Porque aquí nadie tira la toalla.

