Marcos Torío nos cuenta la historia de un joven que, tras dejar su hogar en Ghana, se enfrenta a una dura realidad en Mallorca. Con solo 18 años, este chico ha llegado a nuestra isla con un sueño simple pero poderoso: solo quiere vivir como cualquier otro. Sin embargo, la cruda realidad lo ha llevado a terminar en la calle, luchando día tras día por encontrar su lugar en un mundo que parece no tenerle reservado un espacio.
Un futuro incierto
A medida que avanzamos por esta historia, es imposible no sentir una profunda empatía. Este joven representa a muchos que buscan oportunidades y esperanza en tierras lejanas. Mientras tanto, el metro de Son Espases continúa proyectándose por zonas propensas a inundaciones; parece que los problemas se acumulan. Y es que entre las sombras del desarrollo turístico y la creciente crisis social, ¿qué futuro les espera?
En medio de todo esto, también hay luz. La Fúmiga tiene programado su último concierto aquí y aspira a dejar un legado musical bonito hasta el final. Sin duda, son momentos como estos los que nos recuerdan la importancia de conectar con nuestros sueños y mantener viva la llama de la esperanza. Mientras algunos estudiantes universitarios se preparan para convertirse en funcionarios y el paro disminuye levemente en las Baleares, otros siguen luchando por una vida digna.

