La realidad ha vuelto a demostrar que los números no mienten. En 2025, las Islas Baleares han visto cómo el turismo se dispara hasta superar la asombrosa cifra de 19 millones de visitantes. A pesar de lo que nos intentan hacer creer desde el Gobierno, la afluencia turística se mantiene en niveles altísimos, dejando claro que el sector está más vivo que nunca.
Un futuro incierto para nuestra tierra
Mientras tanto, otros temas siguen generando preocupación entre los habitantes locales. Desde un hotel en Menorca que ha tenido que indemnizar a una clienta con 700 euros por unas vacaciones plagadas de problemas hasta la creciente sensación de que nuestras playas están siendo amenazadas. Y es que aquí ya no hablamos solo de cifras; estamos hablando de nuestro hogar.
Las voces críticas no tardan en alzarse. Muchos se preguntan si realmente hay espacio para todos: turistas y autóctonos coexistiendo armónicamente o si estamos condenados a un monocultivo turístico donde solo importa llenar hoteles y playas. ¿Qué pasará con nuestra cultura? ¿Con nuestra identidad?
A medida que los días pasan, se hace evidente que algo debe cambiar. Las decisiones del Gobierno y su falta de atención hacia las necesidades locales están creando una brecha cada vez más grande. No podemos seguir tirando a la basura lo más valioso que tenemos: nuestra tierra y nuestras tradiciones.

