La población de las Baleares ha visto un ligero crecimiento del 0,93% en comparación con el año anterior. Este dato, aunque parezca insignificante, nos da mucho que pensar sobre el futuro de nuestras islas y cómo gestionamos este crecimiento. Mientras tanto, en Manacor, la justicia está investigando unas naus comerciales en terrenos rústicos que la Ajuntament de Campos permitió construir. ¿Hasta dónde vamos a llegar?
Un ecosistema en peligro
No podemos ignorar que esta expansión poblacional también tiene sus sombras. En Inca, por ejemplo, la economía social se está consolidando y ya representa más del 12% de su riqueza. Pero también hay noticias preocupantes: un motorista ha resultado gravemente herido en un accidente en Palma.
Aparte de esto, el mapa escolar de Palma refleja una realidad heredada del franquismo donde los ricos y los pobres parecen estar separados por una línea invisible. Y como si fuera poco, hemos sido testigos de propaganda xenófoba en Inca que dice: «Contra su sumisión, la ‘remigración'». Es hora de alzar la voz y no quedarnos callados ante estas injusticias.
A medida que avanzamos hacia el futuro, debemos cuestionar nuestro modelo actual y cómo queremos que sea nuestra sociedad. No podemos permitir que el monocultivo turístico ahogue nuestra identidad. La historia continúa desarrollándose aquí y ahora; ¿cómo contribuiremos nosotros?

