La situación está al rojo vivo. La propuesta del nuevo plan de segregación lingüística 2025-2026 ha encendido la mecha entre los sindicatos, que no están dispuestos a dejar pasar esta injusticia. Con un panorama en el que el retardo en los ayudas para las escoletas 0-3 deja a muchas familias en una «situación límite», es difícil entender cómo la educación puede ser un campo de batalla política.
El clamor de los padres y educadores
A medida que avanzamos hacia el nuevo curso escolar, ya se pueden solicitar las becas del Ministerio de Educación. Sin embargo, este avance parece eclipsado por la decisión de permitir que las escuelas primarias se sumen al polémico plan, lo que genera más dudas y desconfianza entre los educadores y padres. ¿Cómo podemos hablar de igualdad y oportunidades cuando esta propuesta parece dividirnos aún más?
No olvidemos que mientras se discute sobre cifras y leyes, hay una comunidad real detrás, con historias personales y luchas cotidianas. Cada vez son más las voces que exigen un cambio; tras tantos años viendo cómo nuestro paisaje educativo se convierte en un monocultivo turístico o ideológico, es hora de dejar claro que no estamos dispuestos a tirar a la basura el futuro de nuestros hijos.