Imagínate una noche en la antigua prisión de Palma, un lugar que guarda historias y secretos. Mientras los ecos del pasado resuenan entre sus muros, alguien se atreve a hacer una mamballeta, como si esa danza improvisada pudiera espantar a las ratas que merodean por ahí. Y es que, en medio de esta peculiar escena, surge una reflexión más profunda sobre lo que ha sido nuestro camino.
El legado de tiempos difíciles
Recordamos aquella época del covid, un curso fallido donde muchos nos sentimos atrapados. No sólo por el virus, sino por las decisiones políticas que dejaron mucho que desear. La incertidumbre se palpaba en el aire y la frustración crecía día a día. ¿Y ahora? La sociedad sigue lidiando con las consecuencias.
En este contexto, vemos cómo la Policía Nacional no se detiene; realizan operativos en Son Gotleu para acabar con puntos de venta de cocaína. Pero mientras tanto, figuras como Escarrer levantan la voz contra la falta de valentía del gobierno ante el problema del alquiler turístico. Es hora de preguntarnos: ¿hasta cuándo seguiremos permitiendo que nuestras ciudades se conviertan en meros monocultivos turísticos?
Las críticas no cesan y los retos son grandes. Desde las entidades sociales hasta los partidos de izquierda, todos están alzando la voz para exigir cambios reales y significativos. Nos encontramos en un momento crucial y es esencial que todos participemos en esta conversación.