En Mallorca, la situación educativa no es tan idílica como algunos quieren hacerla ver. A pesar de que muchos se esfuerzan por dar una buena imagen, la escuela concertada solo acoge al 18% de los alumnos extranjeros en Primaria. Esto nos lleva a cuestionar si realmente estamos ofreciendo oportunidades para todos. Pero eso no es todo, hay problemas más profundos acechando nuestra sociedad.
La falta de soluciones reales ante la violencia
A medida que las noticias llegan a nuestros oídos, nos encontramos con una realidad desgarradora: las víctimas de violencia machista están atrapadas en un ciclo sin salida por la falta de vivienda. Es difícil comprender cómo en pleno siglo XXI esto siga ocurriendo. Las voces clamando por ayuda son cada vez más numerosas, pero ¿quién las escucha?
Y mientras tanto, el sector turístico juega su propia partida. Los hoteleros niegan rotundamente que haya masificación turística en la isla. ¿Realmente creen que podemos ignorar lo evidente? La saturación es palpable y afecta a nuestra comunidad local. El conseller de Turisme intenta calmar las aguas diciendo que gobierna para todos nosotros, pero parece un discurso vacío cuando vemos el día a día.
No podemos seguir tirando a la basura nuestras oportunidades y recursos. Desde los problemas educativos hasta la falta de apoyo a quienes más lo necesitan, es hora de que empecemos a exigir cambios reales y significativos. Nos va mucho en ello: nuestro futuro y el bienestar de toda una comunidad dependen de ello.