En un día que prometía ser memorable, Jordi Savall, reconocido músico y director de orquesta, fue distinguido con el título de ‘honoris causa’ por la Universidad de las Islas Baleares. Este acto no solo celebró su carrera brillante, sino que también dio pie a una reflexión profunda sobre algo que parece estar en peligro: nuestro patrimonio musical.
Durante su discurso, Savall no se anduvo con rodeos. “Es esencial que reconozcamos y valoremos la riqueza musical que poseemos”, dijo con pasión, recordándonos a todos la importancia de mantener vivas nuestras tradiciones. En un mundo donde cada vez más parecemos tirar a la basura nuestra cultura en favor del monocultivo turístico, estas palabras resuenan como un llamado urgente.
Un legado que debemos proteger
No podemos olvidar que la música es parte de nuestra identidad. Savall nos invitó a reflexionar sobre cómo las melodías del pasado siguen siendo una brújula para entender quiénes somos hoy. Con su estilo inconfundible y su compromiso inquebrantable, nos recuerda que hay mucho más en juego que un simple reconocimiento académico; se trata de proteger un legado invaluable.
Así, este momento se convierte no solo en un homenaje al maestro Savall, sino también en una invitación a todos nosotros para involucrarnos activamente en la defensa de nuestro patrimonio cultural. Porque al final del día, ¿qué somos sin nuestras raíces?