En el corazón de Barcelona, hay una escuela que ha decidido abordar la enseñanza del catalán como si se tratara de una lengua extranjera. Un enfoque que genera debate entre los padres y educadores. ¿Es realmente necesario? Nos hacemos esta pregunta mientras escuchamos a Joan Mas i Vives, un docente que afirma: «Nunca he entrado en un aula como si fuera a una batalla». Y es que, amigos, la educación debería ser un viaje compartido, no un campo de guerra.
La crítica cultural y el futuro del idioma
A medida que profundizamos en el tema, nos encontramos con voces críticas que advierten sobre el peligro de extinción de nuestra cultura. El monocultivo turístico amenaza con arrasar nuestras raíces. Por otro lado, la realidad económica es alarmante: la Iglesia hace caja con los conventos que la comunidad le cedió. ¿Hasta cuándo vamos a permitirlo?
Este panorama nos lleva a reflexionar sobre qué legado dejaremos a las futuras generaciones. La lucha por mantener vivas nuestras tradiciones y nuestro idioma no puede ser solo tarea de unos pocos; necesitamos involucrarnos todos.