La situación es alarmante. El Govern ha decidido que los funcionarios de las Baleares se queden sin la tan esperada mejora del complemento de insularidad. ¿Pero cómo es posible que se ignoren las necesidades de quienes trabajan día tras día por nuestra comunidad? Es un golpe duro, sobre todo para aquellos que han estado esperando un respiro en sus salarios.
Un éxodo preocupante y una realidad amarga
Desde principios de año, 30 enfermeras han abandonado las islas, según datos del Sindicato de Enfermería (SATSE). Esto no es solo un número; son profesionales que han optado por buscar mejores condiciones laborales fuera. ¿No deberíamos preguntarnos por qué están huyendo? Además, hay momentos en los que la realidad nos deja boquiabiertos, como el reciente control de alcohol en Porreres donde una conductora novel dio ¡nueve veces más del límite permitido! Sin duda, esto pone de manifiesto otra problemática: la falta de educación vial.
Y mientras tanto, un motorista ha resultado gravemente herido tras chocar contra un fanal en Palma. La inseguridad también acecha a nuestras calles. Pero volviendo al tema educativo, nos encontramos con una bolsa de interinos vacía. ¿Qué está pasando con la falta de profesores? Hay asignaturas enteras sin ningún docente disponible y eso debería preocuparnos a todos.
La pérdida del 20% del poder adquisitivo en menos de 20 años para nuestros docentes es inaceptable. “Por culpa de esto nos faltan profesores”, se escuchaba entre pasillos y aulas. Además, Transparencia Internacional no se ha quedado callada y critica el cierre de la Oficina Anticorrupción en las Islas. Y mientras algunos demandan cambios urgentes, otros simplemente tiran a la basura las oportunidades y los derechos fundamentales.