En la calle Caracas, en el corazón del barrio palmesano de Nou Llevant, hay una historia que lleva un año repitiéndose y que ha colmado la paciencia de sus residentes. Cada fin de semana, aunque la situación se arrastra día tras día, un grupo de personas toma posesión de un banco y del espacio que debería ser para aquellos que esperan el autobús. La escena es desoladora.
Descontrol y abandono en plena ciudad
A escasos metros del Instituto Francesc de Borja Moll, los vecinos han sido testigos de cómo este grupo, que siempre parece ser el mismo, revoluciona los contenedores cercanos. Con una falta total de respeto por el entorno, sacan objetos que dejan esparcidos por ahí como si fueran dueños del lugar. “Ocupan ese banco para destrozarlo”, cuentan indignados. “Lo llenan de basura y se marchan.” Es un ciclo sin fin: todos los días enfrentan a las mismas caras.
No solo se trata del desorden; la ausencia total de control por parte de la Policía Local y Emaya hace aún más frustrante la situación. Los residentes no saben ya qué hacer ante esta falta de acción. “No podemos hacer mucho más con esta gente,” lamentan con tristeza, mientras claman al Ajuntament de Palma para que actúe antes de que este rincón siga deteriorándose.

