La Junta de Govern del Ajuntament de Palma ha tomado una decisión que marca un antes y un después: han aprobado la demolición de los edificios anexos a la antigua prisión, esos que miran a la calle Alfons el Magnànim 85. La portavoz del equipo de gobierno, Mercedes Celeste, lo anunció con claridad y determinación. Y es que este proyecto, con un presupuesto nada despreciable de 423.361 euros, representa un nuevo rumbo para esta zona tan cargada de historia.
Pero antes de que se derrumbe todo, hay pasos que seguir. Mercedes nos explicó que primero habrá que realizar el desalojo de las personas que todavía residen allí. «Se hará con todas las garantías», aseguró, destacando la importancia de coordinarse con otras administraciones para encontrar alternativas habitacionales para quienes están viviendo en este lugar.
Nuevos planes para el futuro
Lo curioso es que mientras el Consistorio avanza en el proceso administrativo del derribo, también trabaja paralelamente en los desalojos. ¡Vaya lío! Son trámites largos y complejos, pero parece que se está haciendo todo lo posible para facilitar la transición. Una vez liberado ese espacio, se planea construir una rotonda según lo previsto por el Consell de Mallorca.
Este paso no es más que una continuación del proceso anterior: ya se han desmantelado módulos y ahora se rehabilitarán para dar vida a un coliving destinado a profesionales como sanitarios, policías o profesores universitarios que llegan a nuestra Isla buscando una oportunidad laboral y enfrentándose al reto de encontrar vivienda. ¡Es hora de mirar hacia adelante!

