Mari Paz Forteza está al frente de la papelería ‘De Ver en Blau’, un lugar que ha sido el corazón de Son Ferriol durante cuatro décadas. Esta pequeña joya, situada en plena Avenida del Cid, es conocida por todos; desde la gente mayor que pasa a comprar el periódico hasta los niños que vienen tras salir del colegio cercano. Pero ahora, su dueña siente que ha llegado el momento de colgar el delantal y disfrutar de una merecida jubilación.
Con un brillo nostálgico en los ojos, Mari Paz nos cuenta: «Me quiero jubilar a los 63 años. El cuerpo me lo pide y creo que es hora de descansar». A pesar de su deseo, la realidad es dura. Lleva meses buscando alguien que quiera hacerse cargo del negocio, pero hasta ahora no ha habido suerte. «He puesto carteles de ‘Se traspasa’, he preguntado a vecinos de Son Ferriol y Sant Jordi… Pero nadie se anima», lamenta mientras atiende a sus fieles clientes.
Una comunidad en peligro
‘De Ver en Blau’ no es solo una papelería; es un punto de encuentro donde la comunidad se siente como en casa. Cada mañana abre sus puertas desde las seis y media para ofrecer no solo prensa diaria y artículos escolares, sino también libros actuales y un montón de productos esenciales para los residentes. Mari Paz asegura que las cuentas van bien: «La gente viene, hay clientela, pero este trabajo requiere muchas horas y eso demanda sacrificios».
Además, se ha sumado al plan Ibrelleu, buscando dar continuidad al negocio con un relevo generacional. Sin embargo, la búsqueda sigue sin resultados concretos. «Lo curioso es que aquí funciona si se gestiona con cariño», apunta Mari Paz mientras observa cómo entran más clientes por la puerta.
Y así transcurre el día en ‘De Ver en Blau’, entre risas y recuerdos compartidos con los vecinos. Muchos sienten tristeza ante la posibilidad del cierre; saben lo valioso que es tener un lugar como este cerca de casa donde encontrar lo necesario sin complicaciones. Ella agradece ese cariño: “A la gente le da pena pensar que pueda cerrar; ellos saben lo rápido y fácil que pueden conseguir lo que buscan aquí”.
La espera por ese nuevo dueño continúa mientras Mari Paz sigue atendiendo con dedicación a cada persona que entra en su tienda llena de encanto. El futuro aún está por decidirse; todo dependerá si aparece alguien dispuesto a continuar esta hermosa historia comunitaria.

