En la rotonda de acceso a Son Reus, un lugar que muchos conocemos bien, hay algo que no podemos dejar de mirar. A diario, conductores, trabajadores y hasta turistas se topan con una escultura muy particular: una impresionante cigüeña hecha de metal reciclado por el talentoso Juan Montañez. Esta obra no solo es un símbolo del trayecto entre Palma y Sóller, sino que también capta miradas gracias a su gran tamaño y su originalidad.
Desde hace unos días, sin embargo, ha aparecido un nuevo protagonista en la escena: un huevo gigante junto a su nido. Sí, has leído bien. Este inesperado añadido ha sacado más de una sonrisa a quienes pasan por allí cada día. Y es que ya sabemos que lo cotidiano puede volverse especial cuando menos te lo esperas.
Una historia detrás del arte
Pero, ¿de dónde salió esta curiosidad? La respuesta está en una divertida comparsa del evento conocido como Correguda en Roba Interior, celebrado el 19 de septiembre en Bunyola. Allí, unas gallinas lucían orgullosas un huevo gigante y resultó ser tan llamativo que decidieron llevarlo hasta la rotonda. Es casi poético que este guiño al entorno industrial esté rodeado por las instalaciones de tratamiento de residuos de Son Reus.
Aquella escultura se erige como un recordatorio constante del esfuerzo colectivo hacia el reciclaje y el respeto por nuestro entorno. Así que cada vez que pasemos por esa rotonda, no olvidemos la mezcla de arte y conciencia ambiental que representa. En este rincón de Mallorca, cada detalle cuenta una historia; ¡y vaya si vale la pena detenerse a observarla!

