En un rincón vibrante de la calle Salvador Espriu, se respira un aire nuevo y esperanzador gracias al modelo de vivienda social balear, conocido como Balearic Social Housing Model. Este innovador enfoque ha sido reconocido con el OBEL Award 2026, un galardón que no celebra solo un edificio, sino una forma revolucionaria de entender y gestionar la vivienda pública en nuestra comunidad.
Este modelo, desarrollado por el Instituto Balear de la Vivienda (IBAVI) entre 2019 y 2023, ha cambiado las reglas del juego. En lugar de ver la vivienda como una simple cuestión de edificar más casas, nos invita a repensar todo el proceso: desde cómo se diseñan hasta cómo se construyen y habitan los espacios destinados a quienes más lo necesitan. La colaboración entre la economista Cris Ballester Parets, entonces directora gerente del IBAVI, y Carles Oliver Barceló, encargado del departamento técnico, fue clave en esta transformación.
Un paso hacia adelante en tiempos difíciles
Los organizadores del OBEL Award han destacado que este modelo es un ejemplo brillante de cómo las instituciones públicas pueden ser motores de cambio. Al integrar materiales locales, prácticas sostenibles y diseños adaptados al clima, se demuestra que es posible construir una sociedad más justa sin sacrificar la calidad arquitectónica o ambiental.
A través de esta propuesta audaz, se busca proporcionar viviendas dignas a personas que suelen quedar al margen del sistema habitual. En medio de una crisis habitacional aguda y con pocos recursos disponibles para alquiler público, este modelo aparece como una solución rápida pero eficaz que no compromete sus principios fundamentales.
El jurado ha señalado que lo verdaderamente extraordinario del Balearic Social Housing Model radica en su capacidad para transformar sistemas desde dentro. Utilizando la administración pública como laboratorio de ideas, este enfoque muestra cómo los procesos administrativos pueden ser herramientas poderosas para impulsar cambios significativos.
Nathalie de Vries, presidenta del jurado del OBEL Award, subraya que «la escasez de vivienda pública no es solo un problema balear; es una realidad global». Y así es como este modelo nos recuerda que juntos podemos construir un futuro donde todos tengamos acceso a un hogar digno.

