Este año, la ofrenda floral a la Mare de Déu de la Salut en Palma ha llegado con un aire diferente. La ausencia de los tradicionales Gegants y Capgrossos, esos imponentes personajes que siempre han sido el alma del desfile hacia la Basílica de Sant Miquel, ha dejado un vacío notable. La presidenta de la Federació de Veïnats de Sa Ciutat de Palma, Mar Mesas, lo explicaba con claridad: «Este año no ha podido ser posible porque no tienen personas suficientes y no pueden acudir».
Un Desfile Vibrante A Pesar De Todo
A pesar de este contratiempo, las calles se llenaron el lunes pasado con el bullicio y colorido que caracteriza esta celebración. Hasta 46 entidades se dieron cita –desde cofradías hasta asociaciones vecinales y grupos interculturales– para participar en un evento que prometía ritmo y tradición. Al son de xeremies y tambores, los asistentes comenzaron su recorrido desde la Plaça dels Patins a las 18.30 horas, donde incluso realizaron el tradicional Ball de Bot.
Caminando juntos hacia la Basílica, a cada paso notabas cómo crecía el entusiasmo entre los presentes. Y aunque faltaban esos gigantes que tantas sonrisas provocan, las autoridades del Ajuntament de Palma estaban allí para compartir este momento especial. Mesas también comentaba con orgullo cómo este año han visto crecer el número de asistentes: «Si el año pasado participaron unas 60 personas, este año hemos contado con casi 300».
Aun sin sus figuras emblemáticas, esta fiesta no perdió su esencia ni su espíritu festivo. «Hemos batido récord», afirmaba Mesas con una sonrisa en el rostro mientras observaba a todos disfrutar del momento.

