La historia de Souvenir Malgrats, un pequeño comercio que ha estado presente en la Costa des Teatre durante 47 años, está marcada por la preocupación. Sus propietarios, los hermanos Joana, Bartolomé y Magdalena Umbert, se enfrentan a un futuro incierto tras el anuncio de un proyecto de reforma de la Plaça Major que podría implicar el derribo de las queridas casetas que adornan este rincón turístico.
Bartolomé Umbert no puede ocultar su inquietud: «No sabemos nada, ni qué piensan hacer ni cuándo». Aunque su negocio no está dentro de las casetas amenazadas —ya que se encuentra en los bajos de una finca— sus temores son palpables. Las obras prometen transformar el espacio con terrazas y vegetación, pero a costa del carácter pintoresco que ha atraído a turistas y residentes durante décadas.
Un cambio inesperado
El anuncio del proyecto les tomó por sorpresa. «Se suponía que no había nada planeado y de repente nos encontramos con esto en prensa», lamenta Bartolomé. La expropiación previa ya había dejado huella; la escalera perdió su atractivo y su local quedó casi aislado. De ser un lugar vibrante, ahora se sienten como un barco varado en medio del océano.
Con cada noticia sobre la posible demolición de las casetas, sus preocupaciones crecen. «Nosotros salimos perdiendo», afirma con tristeza Bartolomé. Mientras el nuevo diseño promete un espacio más moderno, él teme que eso ahuyente a los visitantes y empeore aún más su situación. En palabras sencillas: «¿Cómo vas a tener abierto un negocio rodeado de polvo y ruido?»
A pesar del panorama desalentador, los hermanos tienen planes. Prevén reunirse con el Ayuntamiento al finalizar agosto para aclarar todas estas dudas sobre plazos e impactos futuros: «Queremos hablar con ellos y saber qué podemos esperar». Y aunque esperan que una rehabilitación podría revitalizar su local, el interrogante sigue latente: ¿Qué pasará con Souvenir Malgrats si todo cambia?
