Este jueves, las calles de Palma amanecieron con un nuevo episodio de pintura rebelde. La Posesión Mallorquina, ubicada en la esquina entre Llibertat y Contestí, despertó con mensajes claros: «culpables» y «fuera especuladores». Este acto de vandalismo no es un hecho aislado; llega justo antes de la manifestación convocada por Menys Turisme, Més Vida, que promete ser masiva este domingo. Apenas 24 horas antes, otra inmobiliaria en el centro había sufrido el mismo destino.
El clamor de una comunidad cansada
La tensión en la ciudad se palpita. Con la protesta a solo 72 horas de distancia, muchos sienten que ha llegado el momento de alzar la voz contra un modelo turístico que ahoga a los locales. En este clima caldeado, también se han visto pintadas en el pavimento con mensajes como «arruix» y «todos a la calle», claramente dirigidos a llamar a la acción.
A pesar del ambiente revuelto, los organizadores han tratado de distanciarse de ciertas acciones más radicales que circulan en redes sociales. Tras un llamado anónimo a realizar acciones directas contra intereses turísticos, como vandalizar propiedades o sabotear cerraduras de alquileres vacacionales, varios colectivos dentro de Menys Turisme se desmarcaron públicamente.
No es la primera vez que las inmobiliarias son blanco de estas protestas. Recientemente, una agencia en Santa Maria fue objeto del mismo tipo de ataque y eso terminó con dos jóvenes detenidos por la Guardia Civil. Esta actuación generó una ola de indignación entre los convocantes que consideraron excesiva esta reacción policial y argumentaron que solo avivaría más el deseo de participar en la manifestación del domingo.
Así que mientras las pintadas siguen surgiendo por toda Palma, queda claro: hay una comunidad dispuesta a luchar por su derecho a vivir dignamente en su propia ciudad.

