La Plaza de Cort, un lugar que debería ser un espacio de encuentro y disfrute para los vecinos, se ha visto envuelta en una polémica que ha dejado a muchos con mal sabor de boca. Este miércoles, las sillas y mesas que deberían haber dado vida a un sopar a la fresca se han convertido en el símbolo de una negativa por parte del Ajuntament de Palma. ¿La razón? Hasta ahora se han celebrado nada menos que 89 actos este año, superando los 88 del año pasado. Sin duda, un récord. Pero, ¿es eso motivo suficiente para tirar a la basura una tradición tan querida?
Una respuesta decepcionante
Mercedes Celeste, portavoz del gobierno municipal, parece no tener muy claro qué ha pasado entre Participació Ciutadana y Brunzzit, la organización detrás del evento. Según sus palabras: «Entiendo que hubo comunicaciones verbales… siempre intentan buscar una solución». La realidad es que estos sopars se celebran cada miércoles durante julio y agosto en diferentes plazas; pero justo esta vez todo quedó en el aire.
Como si no fuera suficiente con dejar a los vecinos sin su cena al fresco, la noticia provocó una reacción inmediata: una protesta está convocada para hoy a las 20:10 horas. Los residentes están llamados a presentarse con pa amb olis para celebrar lo que han denominado una ‘no-cena’. Y es que el descontento es palpable: «Hoy no habrá mesas ni sillas; dad las gracias al Ajuntament», claman desde la organización.
Curiosamente, mientras los locales luchan por sus derechos, los turistas disfrutarán de terrazas y sillas cerca del mismo lugar donde los vecinos deben resignarse. «Las plazas son de los residentes, no de los turistas», afirman con firmeza.
A pesar de las propuestas alternativas por parte del Ajuntament —Llorenç Villalonga o Llorenç Bisbal— desde Brunzzit argumentan que ya habían acogido otros sopars este verano y buscan variar sus localizaciones.
Esta situación pone sobre la mesa una cuestión importante: ¿quién debe tener prioridad en estos espacios públicos? Es hora de reflexionar y actuar.

