En la playa de Can Pere Antoni, el ambiente festivo que antes podía resultar atractivo se ha convertido en una verdadera pesadilla para los vecinos. «Entendemos que la noche de Sant Joan tenga su encanto, pero ¿qué pasa cuando esto se repite día sí y día también? Es absolutamente insoportable», comenta uno de los afectados con una frustración palpable.
La comunidad, cansada de las fiestas ruidosas que parecen no tener fin, ha decidido organizarse. Han formado la nueva Asociación de Vecinos del Portixol, un colectivo que busca hacerse escuchar y reclamar acciones concretas al Ajuntament de Palma. Están preparando un escrito para exponer su problemática y planean acudir a un pleno del Cort donde puedan expresar sus inquietudes directamente. Como señala un portavoz vecinal, «lo único que queremos es poder vivir y dormir tranquilos».
El desmadre cotidiano
La situación es desesperante. «Casi cada día hay fiestas con música a todo volumen. A veces hay peleas, hacen sus necesidades por aquí e incluso algunos practican sexo en plena calle», detalla un vecino visiblemente molesto. Otro añade: «Se nos ha acabado la paciencia y ya estamos listos para actuar. Esto no puede seguir así», refiriéndose a cómo han convertido una tarima en una especie de discoteca improvisada.
A pesar de haber llamado en múltiples ocasiones a la Policía Local, muchos aseguran que nunca reciben ayuda efectiva: «Nos dicen que no tienen efectivos o que no pueden venir. Pero cada noche hay follón», se indigna uno de ellos. El desasosiego ha llegado al punto en el que algunos han optado por marcharse durante las noches más problemáticas. “No puedo dormir aquí; entiendo que la gente quiera celebrar, pero esto ya se ha ido de las manos”, lamenta otro residente.
Tienen miedo por el futuro del barrio, como lo demuestra su preocupación por otras zonas cercanas como Son Güells, donde el incivismo ya había hecho mella antes. Preocupa también la seguridad ante robos a turistas y coches particulares, además del acoso constante por parte de ‘gorrillas’. Los vecinos esperan respuestas rápidas tanto de la Policía Local como Nacional: “Si les decimos que hay una pelea vienen enseguida; pero si llamamos por ruido… eso parece ser menos importante”, concluyen con resignación mientras miran hacia un futuro incierto.

