El pasado día, el alcalde Jaime Martínez nos presentó su ambicioso proyecto para reformar el edificio de Gesa. Sin embargo, no todos están contentos con lo que se avecina. ARCA, una entidad conservacionista que ha estado muy presente en esta discusión, ha expresado su preocupación por el impacto visual que tendrá este nuevo complejo en nuestro querido paisaje urbano.
Un proyecto que deja mucho que desear
La propuesta ganadora, del estudio Cruz y Ortiz Arquitectos, viene con un precio nada menos que de 76,6 millones de euros. Pero aquí está la trampa: ARCA señala que la intervención exterior del edificio, obra del arquitecto Josep Ferragut, especialmente en la terraza, podría ser más perjudicial que beneficiosa. Según ellos, «la propuesta que valoramos más favorablemente era la segunda opción», algo más discreta y respetuosa con el conjunto arquitectónico.
Aquí es donde se pone interesante: mientras el primer proyecto opta por una gran zona verde y edificios semisoterrados adaptados al desnivel natural del terreno, el ganador parece querer poner todo el protagonismo en Gesa y dejar un espacio limitado para el entorno. No podemos permitir que nuestros espacios verdes se conviertan en cemento puro.
Además, ARCA también expresa su inquietud sobre cómo afectará esta reforma a los niveles de protección establecidos. En particular mencionan las áreas interiores como la planta baja y el auditorio. Y ¿qué decir de esa terraza superior? Se teme que acabe siendo un espacio lleno de toldos e instalaciones comerciales que desdibujen completamente la esencia del edificio.
Parece ser que lo más preocupante es cómo este nuevo diseño impactará nuestra percepción del edificio Gesa mismo; ese cenador voluminoso podría arruinarlo todo al interferir con su silueta clásica. La inclusión de un cubo de vidrio destinado a un centro cultural también genera dudas sobre sostenibilidad. Con estos cambios, ¿estamos realmente avanzando o simplemente tirando a la basura nuestro patrimonio?
No olvidemos otro punto crítico: la accesibilidad entre Joan Maragall y el vial marítimo es claramente insuficiente según ARCA. Este tipo de decisiones limitan nuestro acceso a espacios públicos tan valiosos.
Finalmente, hay una cuestión crucial relacionada con los aparcamientos subterráneos: podrían comprometer esas zonas verdes tan necesarias para nuestra calidad ambiental y paisajística. Ya basta de espacios duros; necesitamos áreas donde la naturaleza sea protagonista.

