Este jueves, Antonio Deudero, regidor de Mobilitat del Ayuntamiento de Palma, se presentó ante los medios para compartir una noticia que puede cambiar las cosas: la aprobación de un crédito a corto plazo por valor de 70 millones de euros. «Es un momento clave», aseguró Deudero, quien destacó que este dinero es vital para asegurar la liquidez de la EMT y hacer frente a los retrasos en las ayudas estatales relacionadas con la gratuidad del transporte público.
Un panorama complicado pero necesario
De esos 70 millones, 40 se destinarán a cubrir el desfase financiero generado por la falta de flujo de caja debido a los retrasos en las aportaciones del Gobierno. Como bien señaló Deudero, el año pasado solo recibieron 18,7 millones, cuando debían haber sido más. Y lo que es aún más preocupante: hasta junio de 2026 todavía hay pendientes unos 10,7 millones.
Aparte de esto, el Estado sigue debiendo casi 40 millones entre las cantidades no cobradas y las previstas. Todo esto hace que la situación sea alarmante si consideramos que el presupuesto anual de la EMT está en torno a 78 millones. Es evidente que esta carga económica recae actualmente sobre el Ayuntamiento y el Govern.
A pesar del apoyo recibido durante la votación —con PP y Vox a favor— no podemos pasar por alto que este camino hacia la sostenibilidad financiera está lleno de obstáculos. La deuda acumulada ha provocado un déficit significativo; en resumen, estamos hablando de 24,49 millones menos en ingresos. Una cifra nada despreciable.
Sorprendentemente, mientras todo esto sucede, ¡la EMT sigue avanzando! Se están adquiriendo 61 autobuses eléctricos como parte de una renovación histórica. Los primeros vehículos ya están circulando por Palma y otros llegarán pronto. Pero eso no es todo; también se están creando nuevas infraestructuras para cargar estos autobuses eléctricos.
A medida que avanza esta transición hacia un transporte más sostenible y eficiente, es fundamental recordar que cada euro cuenta. La inversión total necesaria asciende a 40,37 millones, con financiación proveniente no solo del Estado sino también de iniciativas europeas.
Afrontamos tiempos difíciles pero cruciales; y aunque haya mucho camino por recorrer en términos económicos y estructurales, lo importante es seguir adelante con determinación. El futuro del transporte público en nuestra ciudad depende tanto del compromiso político como del apoyo ciudadano.

