En un sorprendente giro de los acontecimientos, se han hallado nada menos que veinticuatro bombonas de butano y una docena de patinetes dentro de la antigua cárcel, justo un día después del desalojo de casi 80 personas que vivían allí hasta el miércoles. ¿Cómo es posible que en un lugar así se acumulen tantos peligros?
Según fuentes cercanas a la investigación, efectivos policiales realizaron un registro exhaustivo en las habitaciones y se encontraron con este inquietante hallazgo, lo que incrementa aún más el riesgo ya latente para quienes residían en el recinto. Con una serie de incendios recientes en el pasado, las autoridades habían subestimado la situación: «El riesgo era más alto del que pensábamos», comentaron desde Cort.
Un adiós definitivo a la ocupación
El miércoles fue el día clave; más de 50 personas abandonaron el lugar por los controles establecidos, mientras que otras dieciséis hicieron lo mismo al día siguiente. Este fin de semana se permitirá el acceso a quienes no pudieron recoger sus pertenencias, pero atención: el lunes marcará el cierre definitivo.
A partir de entonces, la antigua prisión será tapiada y clausurada para siempre. Un final necesario para una historia llena de riesgos y sorpresas.

