En el corazón de Palma, la situación se vuelve insostenible. Més per Palma ha levantado la voz, pidiendo a gritos que se reduzcan las terrazas de los bares en aquellos barrios que ya están saturados. No es solo un capricho; es una necesidad urgente. Y no se quedan ahí, quieren además una moratoria inmediata en las licencias para abrir nuevos bares y restaurantes en estas zonas tan masificadas.
Recuperar el espacio público
Este partido ecosoberanista tiene planes claros y va a presentar una moción en el próximo pleno para recuperar lo que se ha perdido: la distancia mínima entre los establecimientos de restauración. El objetivo es evitar esa aglomeración de personas que convierte nuestras calles en auténticos laberintos de ruido y caos.
“Cuando una plaza pública deja de ser un espacio de convivencia y se convierte en una terraza infinita, lo que está fallando es el modelo de ciudad”, asegura Truyol, uno de los portavoces más destacados del partido. En su moción también exigen que vuelva a estar disponible el censo de actividades, ese recurso útil que permite saber qué licencias tienen los negocios del barrio.
Pero eso no es todo. Quieren también poner en marcha un plan intensivo de inspecciones durante la temporada turística para acabar con esos incumplimientos constantes sobre ruidos que tanto afectan a la vida diaria del vecindario. Porque hay barrios como Santa Catalina o Es Jonquet donde la ocupación del espacio público está desbordada, especialmente durante la temporada alta. Las aceras son impracticables, el ruido constante te roba el descanso y nadie parece hacer nada al respecto.
Truyol denuncia con fuerza: “Hay gente que vive atrapada dentro de su casa, sin descanso y sin ninguna protección institucional. Esto no es convivencia; es una expulsión silenciosa de los barrios”. Es hora de reflexionar sobre cómo queremos vivir juntos en nuestra ciudad antes de tirar todo por la borda.

