Este sábado, el monumento de sa Feixina se despertó con una imagen que no pasa desapercibida: manchas de pintura roja cubriendo su parte central. Las salpicaduras y los chorretones son visibles a simple vista, concentrándose en un bloque superior y extendiéndose por el resto del conjunto escultórico. Este acto, que muchos consideran vandálico, afecta a uno de los símbolos más destacados del lugar.
Una historia cargada de controversia
Núcleo Nacional tiene planes para este domingo 24 de mayo, ya que celebrarán una concentración en defensa del monumento. Por otro lado, la Coordinadora Antifeixista de Mallorca no ha tardado en señalar al Ayuntamiento de Palma y a la Delegación del Gobierno por permitir estas acciones. Recordemos que este obelisco fue erigido en 1948 como homenaje a las víctimas del hundimiento del crucero franquista Baleares durante la batalla del Cabo de Palos en 1938. Sin duda, es un tema delicado.
Y es que el debate sobre la memoria histórica sigue vivo entre nosotros. Algunos ven esto como una forma legítima de protesta; otros lo consideran simplemente vandalismo sin sentido. Como dijo alguien por ahí: “he visto cosas peores”, pero ¿realmente esto es lo que queremos? La falta de entendimiento sobre nuestro pasado nos lleva a situaciones así; donde se tiran a la basura las oportunidades para debatir y reflexionar juntos.

