Este sábado, el bullicio habitual de Establiments se transformó en una manifestación vibrante y llena de energía. Decenas de vecinos salieron a las calles para exigir soluciones a los problemas de seguridad vial que les afectan día a día. Ya van ocho ediciones de esta protesta, y el cansancio palpable en sus rostros habla por sí mismo: han tenido suficiente.
La marcha que resuena en las calles
Bajo el lema Feim passes reivindicatives per Establiments, la movilización recorrió desde Es Muntant hasta Sa Creu, atravesando el núcleo urbano con un espíritu combativo. Desde los más pequeños hasta los abuelos, todos se unieron al clamor colectivo, y cómo no, acompañados por una batucada que llenó el aire con ritmos contagiosos.
Con chalecos reflectantes y pancartas en mano, los asistentes dejaron claro su mensaje: «Establiments dice basta. Queremos seguridad en la carretera, queremos caminar tranquilos». Y es que la Asociación de Vecinos no se cansa de repetirlo: es hora de actuar urgentemente. La carretera no solo es un camino; es un espacio donde la vida cotidiana se mezcla con un tráfico cada vez más peligroso.
Las propuestas son claras y directas: mejorar la señalización, limitar la velocidad y habilitar pasos peatonales seguros son solo algunas de las demandas que resuenan entre ellos. En su estado actual, esta vía parece priorizar a los coches sobre quienes viven allí. Un hecho inaceptable.
A medida que Establiments ha crecido en población y actividad, sus infraestructuras han quedado desbordadas. Lo que antes era un lugar tranquilo ahora es una arteria conectiva repleta de vehículos; algo que definitivamente no encaja con la esencia residencial del barrio.
A pesar del diálogo iniciado con las autoridades, los vecinos sienten que esas conversaciones no se traducen en acciones concretas. La repetición año tras año de estas protestas subraya lo evidente: no hay avances reales. El deseo por una vida más segura sigue siendo una promesa vacía.

