Era una noche cualquiera en Son Cotoner, pero para algunos se convirtió en el escenario de una intervención inesperada. La Unidad de Vigilancia Medioambiental – Patrulla Verde se presentó en un local que, aunque tenía licencia para ser bar-cafetería, había decidido hacer la vista gorda y transformarse en una discoteca improvisada. Eran alrededor de las 23:10 cuando llegaron al lugar y lo que encontraron fue sorprendente: ¡hasta 30 personas bailando al ritmo de un DJ!
Un escándalo sonoro
Lo que comenzó como un simple control acabó siendo algo mucho más grave. Al realizar una prueba de sonometría, los agentes detectaron niveles de ruido que alcanzaban los 83 decibelios, superando en 15 dB el límite permitido por la normativa municipal. En otras palabras, estaban literalmente tirando a la basura el derecho al descanso vecinal.
No solo eso; el local estaba incumpliendo varias normativas al operar como discoteca sin contar con la titulación adecuada. Además, no presentaron ni la licencia necesaria ni el proyecto técnico correspondiente. Como si fuera poco, también habían excedido la ocupación permitida de la vía pública.
Ante esta situación, la Policía Local no dudó en tramitar varias actas y denunciar lo sucedido a los departamentos municipales pertinentes para iniciar los procesos sancionadores correspondientes. Esta acción es parte de una campaña más amplia del cuerpo policial para garantizar que todos podamos disfrutar del silencio y el descanso merecido.

